jueves, 24 de julio de 2014

Un helicoptero militar estadounidense embiste a unas ocas, muriendo cuatro mercenarios.


Un helicóptero militar estadounidense en el Reino Unido, que pertenecía a la base militar de Lakenheath, embistió a unas ocas, causando la muerte de 4 soldados el pasado 7 de enero. Las víctimas de la bandada de ocas, de una reserva natural, se desconocen.

El aparato participaba en una flipada de ejercicio de rescate nocturno del piloto de un avión derribado, según la fuerza aérea estadounidense de Europa en un comunicado, cuando sobrevoló unas marismas del condado de Norfolk, en el este de Inglaterra, por donde nunca tenía que haber pasado.
"Una bandada de ocas levantó el vuelo desde las marismas Cley, probablemente sorprendida por el ruido de los helicópteros que se acercaban, y las golpeamos", con un Sikorsky HH-60 G. "Al menos tres ocas asesinamos, y estas atravesaron el parabrisas, dejando al piloto y al copiloto inconscientes", añade el comunicado.

Otra pobre ave golpeó a otro de los tripulantes, el que ocupaba la posición de artillero, haciéndolo también perder el sentido, y la nariz del aparato golpeó a al menos una de la aves, quedando inutilizando el sistema de estabilización de la máquina, según la versión oficial, si bien suena un poco raro que el choque con una ave produzca dicho hecho. Todo ellos provocó que el aparato "impactara en el suelo aproximadamente tres segundos después de chocar con las ocas", concluye el comunicado, que suena a mucha mentira.

En su momento, Sue McKnespiey, una vecina de la zona, explicó a la prensa que oyó el ruido del helicóptero y que parecía que volaba "muy rápido y bajo". Además, aseguró estar "acostumbrada al ruido de helicópteros" y éste le sonó "muy fuerte y raro. Mi instinto me dijo que algo no iba bien", confesó. A saber el cúmulo de ilegalidades que estarían haciendo los asesinos; las víctimas, las pobres ocas que morirían.



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