
Por una ciencia sin víctimas. Un centro de cría y experimentación animal en la UMA.
“Los animales no sufren, ya que carecen de alma, y los gritos que emiten al ser viviseccionados por científicos es como ruido emitido por máquinas”
Réné Descartes
UN CENTRO DE CRÍA Y EXPERIMENTACIÓN ANIMAL EN LA UMA
Cada año, son utilizados millones de animales no
humanos para la experimentación biomédica, psicológica, militar y
cosmética. Se les somete tanto a pruebas de toxicidad como de ingesta o
exposición tópica a sustancias. Se les realiza vivisecciones,
inoculaciones de virus o material genético alterado.
En la Universidad de Málaga, las facultades de medicina, biología y sicología
cuentan con un animalario donde practican experimentos con diversos
animales no humanos, a los que sacrifican con CO2 cuando dejan de serles
útil.
Actualmente, tras la Facultad de Medicina (en la zona
del parking trasero, al lado del Aulario Peñalver, frente al Hospital
Clínico) se está finalizando la construcción de un centro de experimentación animal, donde se contará con un criadero de animales transgénicos e inmunodeficientes para ser objetos de estudio, sobre todo en enfermedades como el alzheimer y la depresión.
Este centro de tortura educacional cuenta con financiación por parte de los fondos FEDER (fondos europeos para el desarrollo regional) y de la Junta de Andalucía, que suman un total de 2.861.204 euros.
En un criadero, los animales son sometidos a condiciones de hacinamiento
en jaulas, cautiverio de por vida, separación continua de madre y
crías, condiciones artificiales y falta de estímulos, lo cual produce
alteraciones físicas y psicológicas en ellos. Allí, algunos animales son
criados con el único objeto de reproducirse, y el resto será objeto de dolor y tortura en el laboratorio. Además, dicho criadero no sólo abastece el laboratorio del mismo centro, sino que produce y comercia con animales para abastecer otros centros de experimentación.

La inmunodepresión impide que cualquier animal humano
o no humano pueda responder ante la introducción de un organismo
extraño en el cuerpo. Hacer un animal inmunodepresivo es disminuir o
anular su respuesta inmunitaria para que no pueda rechazar los
tratamientos a los que se le somete.
UNA PRÁCTICA CRUEL Y RETRÓGRADA
La directiva de la Unión Europea EU/ 86/609/EC, en su artículo 7.2 dice:
“La experimentación
animal no debe llevarse a cabo si existe algún método científico
razonable, satisfactorio y disponible de obtener el máximo resultado sin
que intervenga el uso animal”.
Para el cumplimiento de ello se utiliza el principio de las tres erres: remplazar, reducir y refinar.
• La alternativa de reemplazo alude a métodos que eviten o sustituyan el uso de animales.
• La alternativa de reducción alude al menor uso de
animales o a la maximización de la información obtenida por animal
utilizado en experimentación.
• La alternativa de refinamiento alude a la
modificación de la cría de animales o de los procedimientos, para
minimizar el dolor y la angustia, así como mejorar el “bienestar”
animal.
En España, la realidad de la experimentación científica es contraria a las directivas europeas y estatales: se sigue experimentando masivamente con animales,
a los cuales es frecuente realizarles experimentos invasivos con dolor y
de dudosa ética moral. Muchos de estos experimentos no son sujetos de ninguna transparencia y permanecen en secreto
destrás de los muros de los laboratorios. Las víctimas de estos
procedimientos son conejos, ratones, perros, gatos y simios, entre otros
muchos individuos de otras especies.
La experimentación animal en España ha aumentado año tras año,
siendo drástica a partir de 2005. Según un informe público anual sobre
utilización de animales en investigación y docencia de 2012 en España,
durante dicho año, un total de 910.278 animales
vertebrados han sido utilizados para experimentación (no se han
contabilidado las numerosísimas víctimas invertebradas).
LA EXPERIMENTACIÓN ANIMAL ES INÚTIL
Históricamente se ha sobrevalorado el papel de los
experimentos con animales en el progreso médico. La experimentación con
animales no humanos resulta poco fiable por un gran número de razones. Por un lado, es imposible recrear enfermedades
humanas espontáneas en un animal sano. Será posible, a veces, recrear
los síntomas de una enfermedad, pero nunca la enfermedad en sí. La única
excepción son las enfermedades infecciosas, pero éstas no son las
mismas en humanos que en otras especies. Por eso, por ejemplo, ningún
vivisector ha conseguido infectar a ningún animal del sida humano.
Por otro lado, es imposible aprender sobre la anatomía y fisiología
humana estudiando animales de cuatro patas, peces o aves, entre otros.
Aunque tenemos similitudes, somos diferentes, y los resultados de estas
comparativas nunca serían rigurosas. Las diferencias entre animales
humanos y no humanos son genéticas, anatómicas, fisiológicas,
inmunológicas y psicológicas.
Finalmente, es imposible predecir las reacciones humanas a las drogas, vacunas u otras sustancias químicas
mediante pruebas en animales, puesto que nuestras reacciones son en
muchos casos totalmente diferentes. Por ejemplo: una sustancia que para
otra especie puede resultar venenosa, para nosotros resulta inocua.
ALTERNATIVAS A LA EXPERIMENTACIÓN ANIMAL
Los avances tecnológicos permiten
desde hace décadas realizar experimentos en biomédica libres de
explotación y tortura animal. Las alternativas son muy numerosas y
crecientes: los modelos matemáticos de predicción (simuladores informáticos), el método in vitro (cultivos celulares, órganos y tejidos reconstruidos procedentes de donantes fallecidos), el uso de microorganismos sin sistema nervioso central (bacterias, hongos, etc.), el estudio en personas voluntarias…
En cuanto a la docencia y la formación, la
experimentación y prácticas universitarias se puede realizar mediante
estas mismas técnicas, y ahorrar miles de vidas en ensayos repetitivos e
inútiles que ofrecen siempre los mismos resultados.
Se puede y se debe apostar por el fomento de la inversión económica y científica para el desarrollo y validación de nuevos métodos alternativos de experimentación,
trabajo del que se encarga el Centro Europeo de Validación de Métodos
Alternativos (CEVMA), para su posterior validación por los consejos
reguladores de los diferentes estados.
En la actualidad, existe un proyecto de investigación en marcha que desarrollará microchips transparentes de silicona que contienen tejido vivo humano y bombas para replicar las funciones de los órganos,
ofreciendo resultados más rápidos, rentables y precisos para las
pruebas de enfermedades, toxinas y fármacos. Este proyecto de “órganos
en chip” no sólo es una gran promesa para la comunidad científica sino
también para todas las personas, colectivos y organizaciones que
deseamos el fin de la experimentación con animales.
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